El Apóstol Pablo nos da un modelo de misión y cooperación para seguir. Podemos sugerir que el apóstol está definiendo el rol de la cooperación y su representación con la palabra comunión, (Fil. 1:5.)

1. El evangelio es la pasión por participar con el Pueblo de Dios en la misión del Dios misionero.  La pasión clave es por el evangelio. Pablo nos habla acerca de la comunión del evangelio en el capítulo uno de Filipenses. Cuenta lo que le pasó a él y anima a los creyentes a que se comporten como es digno del evangelio; firmes en un mismo propósito, luchando unánimes por la fe y sin temor a los adversarios.

La pasión por el evangelio nos debe llevar a participar, cooperar, compartir (Fil. 1:5) y no a competir:   Compartir una empresa común, (2 Co. 8:23), compartir una experiencia común: la persecución (Heb. 10:33 y Ap. 1:9); el sufrimiento (2 Co. 1:7); la alabanza (1 Co. 10:16-17); la debilidad y fortaleza (2 Co. 11: 28-29); compartir privilegios en común (Ro. 11:17; 1 Co 9:23), compartir realidades en común (Fil. 1:7); compartir por medio del dar o donar (Fil. 1:5, 2 Co. 9:13)

La pasión por el evangelio nos debe llevar a participar, cooperar, compartir (Fil. 1:5) y no a competir

2. El evangelio es la pasión por ser siervos en la cooperación

En el capítulo dos hay una descripción única de Jesús como siervo, luego, tenemos ejemplos de otros siervos como Timoteo (2:19-23) y Epafrodito. El capítulo tres da una advertencia sobre los malos obreros (3:2) y en el capítulo cuatro Pablo le ruega a Evodia y Síntique que se pongan de acuerdo en el Señor (4:2). Se habla mucho de los siervos, de servir juntos y de los problemas que hay cuando servimos juntos.

El primer paso a la unidad y cooperación comienza con H mayúscula: Humildad. Se requiere amor, verdad, aceptación, perdón, respeto, vulnerabilidad, sumisión, integridad, equidad, reciprocidad y paz. La fe bíblica no solamente tiene que ver con responder y creer en un mensaje, sino tiene que ver con vivir el mensaje en el mundo concreto, el mundo de riqueza y pobreza, el de injusticia y corrupción, el de divisiones y rivalidades.

El primer paso a la unidad y cooperación comienza con H mayúscula: Humildad.

3. El evangelio es la pasión por conocer más al Señor. Podemos estar trabajando muy fuerte y haciendo muchos planes, pero no debemos descuidar la pasión de conocer a Jesús. Algunas veces falta pasión hacia Cristo. Podemos estar muy emocionados con el programa de la iglesia, la organización o la institución, pero no con Jesús mismo. Nos involucramos tanto haciendo planes que corremos el riesgo de olvidamos de Jesucristo. Nuestra primera prioridad será siempre conocerlo a ÉL. Lo que le importaba al apóstol Pablo era conocer a Jesucristo (3:8), ahí es donde comienza la pasión en la cooperación, por lo tanto:

El apóstol nos deja su legado. “Ahora me alegro en medio de mis sufrimientos por ustedes, y voy completando en mí mismo lo que falta de las aflicciones de Cristo, en favor de su cuerpo, que es la Iglesia”, Col. 1:24. Tanto Pablo, Timoteo y Epafrodito dieron un paso más allá. Se entregaron totalmente a punto de arriesgar la vida misma. La iglesia como parte de su misión está presente en el mundo para completar lo que falta de sus sufrimientos en la extensión del Reino de Dios, Fil. 1:29, 1 P. 4:13, 16. Es identificarnos y servir a los más vulnerables. Hay lugares en el mundo donde la iglesia es muy débil y sufre.